SAN ANTONIO — La conclusión de la Lucha en Celda Infernal entre Jeff Hardy y Randy Orton no era la esperada, pero tampoco debería sorprendernos demasiado. A fin de cuentas, algo tan personal, visceral y, por momentos, categóricamente perturbador no podría terminar con un RKO o cualquier otra vía tradicional.

Randy Orton tuerce el lóbulo de Jeff Hardy con un desarmador: WWE Hell in a Cell 2018

Randy Orton tortura a Jeff Hardy dentro de los confines de la Celda Infernal.

Competir dentro de la Celda Infernal era uno de los logros que le faltaba a Jeff en su bien documentada carrera en WWE. Por su parte, Orton, compitiendo por séptima ocasión dentro de la terrible estructura, trajo toda su brutalidad al combate. Tras intercambiar golpes, sillazos, escalerazos y cintarazos, La Víbora sacó una caja de herramientas situada debajo del ring, de donde tomó un desarmador, mismo que utilizó para meterlo en el agujero expandido del lóbulo de Hardy y torcerlo, creando una de las escenas más espeluznantes de la historia de WWE. Orton giró y giró la herramienta, hasta que fue detenido por un golpe bajo del Carisma Enigmático.

Enfurecido por el salvajismo de Orton, Hardy no se contuvo. Jeff colocó una silla encima del pecho de Orton y subió al esquinero para ejecutar un Cisne Sentón, pero no fue suficiente. Luego armó una estructura con dos escaleras y una mesa. Tras colocar el cuerpo de su rival sobre la mesa, Hardy subió por las escaleras, desde donde planeaba ejecutar nuevamente su finalizador. Pero de última hora decidió colgarse en el techo de la jaula, se columpió y se soltó en el intento de aplicar una especia de Splash sobre el Máximo Depredador.

Pero Orton se movió un segundo antes. Hardy cayó sobre la mesa y absorbió todo el impacto con su pecho y cara. El réferi intentó detener la batalla, pero Orton insistió en que hiciese su trabajo y le ordenó que constase hasta tres mientras cubría el cuerpo de su rival. Después de dar por terminado el combate, la celda fue alzada para que los paramédicos pudiesen atender a Hardy.

A pesar de la derrota, Hardy cumplió su promesa. Dijo que convertiría la vida de Orton en un infierno dentro de la jaula y vaya que lo hizo. Nunca dijo nada sobre ganar el combate.

SAN ANTONIO — La conclusión de la Lucha en Celda Infernal entre Jeff Hardy y Randy Orton no era la esperada, pero tampoco debería sorprendernos demasiado. A fin de cuentas, algo tan personal, visceral y, por momentos, categóricamente perturbador no podría terminar con un RKO o cualquier otra vía tradicional.

Randy Orton tuerce el lóbulo de Jeff Hardy con un desarmador: WWE Hell in a Cell 2018

Randy Orton tortura a Jeff Hardy dentro de los confines de la Celda Infernal.

Competir dentro de la Celda Infernal era uno de los logros que le faltaba a Jeff en su bien documentada carrera en WWE. Por su parte, Orton, compitiendo por séptima ocasión dentro de la terrible estructura, trajo toda su brutalidad al combate. Tras intercambiar golpes, sillazos, escalerazos y cintarazos, La Víbora sacó una caja de herramientas situada debajo del ring, de donde tomó un desarmador, mismo que utilizó para meterlo en el agujero expandido del lóbulo de Hardy y torcerlo, creando una de las escenas más espeluznantes de la historia de WWE. Orton giró y giró la herramienta, hasta que fue detenido por un golpe bajo del Carisma Enigmático.

Enfurecido por el salvajismo de Orton, Hardy no se contuvo. Jeff colocó una silla encima del pecho de Orton y subió al esquinero para ejecutar un Cisne Sentón, pero no fue suficiente. Luego armó una estructura con dos escaleras y una mesa. Tras colocar el cuerpo de su rival sobre la mesa, Hardy subió por las escaleras, desde donde planeaba ejecutar nuevamente su finalizador. Pero de última hora decidió colgarse en el techo de la jaula, se columpió y se soltó en el intento de aplicar una especia de Splash sobre el Máximo Depredador.

Pero Orton se movió un segundo antes. Hardy cayó sobre la mesa y absorbió todo el impacto con su pecho y cara. El réferi intentó detener la batalla, pero Orton insistió en que hiciese su trabajo y le ordenó que constase hasta tres mientras cubría el cuerpo de su rival. Después de dar por terminado el combate, la celda fue alzada para que los paramédicos pudiesen atender a Hardy.

A pesar de la derrota, Hardy cumplió su promesa. Dijo que convertiría la vida de Orton en un infierno dentro de la jaula y vaya que lo hizo. Nunca dijo nada sobre ganar el combate.